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Miembros de la mafia anticubana intentan más sanciones contra Venezuela.

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Los senadores anticubanos Bob Menéndez y Marco Rubio, lograron el 23 de mayo de 2019, la aprobación en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, de un proyecto de ley con medidas muy similares a las que aun sostienen contra Cuba, bajo el principio de la guerra económica, financiera y psicológica, sin descartar las militares, con el objetivo de derrocar el proceso bolivariano y chavista que tanto odian.
A pesar del fracaso en el caso cubano, los dos senadores copiaron elementos básicos contenidos en la Operación Magosta, aprobada por el presidente J.F. Kennedy, en enero de 1962, que soñaba destruir a la Revolución.

Las nuevas sanciones contra el pueblo venezolano, pretenden reforzar el cerco para ahogarlos económicamente y de esa forma, inducirlo a salir a las calles a protestar por la escasez de alimentos y bienes de todo tipo, principio expuesto en la Operación Mangosta.
El nuevo proyecto titulado: “Ley de Ayuda de Emergencia, Asistencia para la Democracia y Desarrollo de Venezuela”(VERDAD), incrementa las medidas contra el gobierno del presidente Maduro, entre  ellas: la asignación de 400 millones de usd en “ayuda humanitaria”, la revocación de visas a los familiares de funcionarios del régimen chavista sancionados, castigar el endeudamiento indebido del gobierno bolivariano y el comercio del oro, así como coordinar otras sanciones internacionales, especialmente con gobiernos de países latinoamericanos y europeos aliados.
Una simple lectura de la Operación Mangosta, permite confirmar la similitud de medidas, 60 años después, contra un país que al igual que Cuba, posee un gobierno no aceptable para Estados Unidos.
El objetivo que buscaba Mangosta era: “ayudar a los cubanos a derrocar al régimen comunista en Cuba e instaurar un nuevo gobierno con el cual Estados Unidos pueda vivir en paz”.
Para lograrlo, diseñaron un conjunto de acciones encaminadas a:
“Provocar una rebelión del pueblo cubano, que derrocará al régimen comunista e instaurará un nuevo gobierno”.
“La sublevación necesita un movimiento de acción política fuertemente motivado y arraigado en Cuba, capaz de generar la rebelión, de dirigirla hacia el objetivo perseguido y de aprovecharse de su momento clímax. La acción política será apoyada por una guerra económica, que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país, las operaciones psicológicas acrecentarán el resentimiento de la población contra el régimen, y las de tipo militar darán al movimiento popular un arma de acción para el sabotaje y la resistencia armada en apoyo a los objetivos políticos”.
¿Es o no lo mismo que le hacen hoy a la Revolución Bolivariana?
A Venezuela llevan varios años sometiéndola a una brutal guerra financiera, privándola de utilizar sus cuentas bancarias en el exterior para impedirle comprar y vender, incluido un bloqueo petrolero con el fin de sacar del poder al presidente constitucional, Nicolás Maduro.
Desde agosto de 2017, el presidente Donald Trump prohibió por decreto, consentir nuevas deudas emitidas por el gobierno de Venezuela y su petrolera estatal PDVSA, situación que afecta renegociar unos 150 mil millones de usd de deuda, sacándola de los mercados financieros a pesar de contar con la mayor reserva de petróleo del mundo.  También vetó las transacciones con bonos del sector público venezolano y los pagos de dividendos al gobierno de Maduro.
Ante esta situación, el gobierno venezolano lanzó en febrero 2018 el petro como moneda que, con respaldo en oro, le permitiría salir al mercado a comprar alimentos, medicinas y bienes para mantener su economía, pero el 19 de marzo de 2018 Washington prohibió a los estadounidenses negociar con el petro.
Apretándole más la soga al cuello de los venezolanos, en mayo 2018 otro decreto de Washington vetó las transacciones de deuda con entidades oficiales como PDVSA y el Banco Central, incluidos unos pagarés o cuentas por cobrar. Prohibieron la venta de acciones en las que el actual gobierno de Venezuela tenga más del 50%, lo que afecta a la filial de PVDSA en Estados Unidos, Citgo.
A inicios del 2019 los yanquis vedaron todas las operaciones petroleras de Venezuela en su sistema financiero, siendo el petróleo el que mantiene el 96 % de las finanzas del país. Por tanto, con esa sanción la empresa Citgo no puede pasar sus ganancias a su único dueño, Venezuela, quedándose el dinero en Estados Unidos, robo que les permite financiar a la contrarrevolución que ahora encabeza Juan El Títere Guaidó.
El oro venezolano ha sido sancionado de la misma forma, cortando las operaciones de oro de la minera estatal Minerven.
Las sanciones punitivas yanquis llegan a los bancos, como el estatal Banco de Desarrollo Económico y Social (Bandes), y tres filiales en Venezuela; así como a Prodem, con sede en Bolivia, y a Bandes, en Uruguay, congelándole todos los bienes y activos que poseen en Estados Unidos, o bajo el control de estadounidenses.
Igualmente, se lanzaron contra 34 embarcaciones de PDVSA y sancionaron a dos compañías navieras por enviar crudo de Venezuela a Cuba.
¿Qué país del mundo sin respaldo de su pueblo puede resistir estoicamente esa despiadada guerra económica y financiera?
La prueba de que Maduro es apoyado por la mayoría de los venezolanos es que el golpe militar fracasó, los cabecillas se escondieron en embajadas o andan prófugos intentando llegar a Estados Unidos.
Copiando la Operación Magosta, Estados Unidos presiona a la OEA para sancionar a Venezuela, lo mismo que hicieron en 1962 contra Cuba. En dicha Operación se puede leer:
El Departamento de Estado está concentrando sus esfuerzos en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, del 22 de enero 1962, esperando obtener amplio respaldo del Hemisferio Occidental para las resoluciones de la OEA que condenen a Cuba y la aíslen del resto del HemisferioName=n1070; HotwordStyle=BookDefault; … La reunión de la OEA será apoyada por demostraciones públicas en América Latina, generadas por la CIA y las campañas psicológicas asistidas por USIA”.
Contra la Revolución cubana también planificaron en la mencionada Operación, una invasión militar, como hacen contra Venezuela:
“El Departamento de Defensa tiene la tarea de preparar un plan de contingencia para la acción militar estadounidense en apoyo al pueblo cubano, cuando este inicie la rebelión, haciéndola progresar. Este plan de contingencia permitirá lograr una decisión política, basada en las principales intenciones norteamericanas, y es visto como un factor político psicológico favorable en una rebelión popular, incluso mucho más que una posible acción militar. Se le ha asignado la responsabilidad como Comisión de Defensa, de los requerimientos de hombres, dinero y material, con la asistencia total del Departamento de Estado y la CIA”.
Los yanquis no aprenden de sus errores, y como sucede con Cuba, el pueblo venezolano resistirá para no caer en brazos del imperio, el que desmontaría todas las misiones sociales para instaurar una dictadura militar, al servicio de sus intereses económicos.
Sabio fue José Martí cuando expresó:
“Con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia”

Decenas de académicos cubanos no podrán asistir a Lasa

Solo el 12 por ciento, de los más de 200 académicos cubanos que presentaron solicitudes para obtener visa estadounidense y participar en la actual edición del Latin American Studies Association (Lasa), fueron admitidos.
Así trascendió en La Habana cuando Rafael Emilio Cervantes Martínez, miembro de la sección Cuba Lasa, hizo una denuncia pública en esta capital, en la cual acusó a los decisores de la administración Trump de obstaculizar los intercambios académicos en dicho evento internacional.
Cervantes Martínez aclaró que ante la imposibilidad de realizar en La Habana el trámite de visa, los investigadores han tenido que hacer las gestiones en oficinas consulares de Estados Unidos en terceros países, lo que evita el acceso a reconocidos académicos, especialistas en diversos temas, artistas y educadores a dicha cita.

Precisó que fueron 541 las ponencias aprobadas por los decisores de Lasa para ser presentadas en la ciudad sede del evento, Boston, Massachusetts, y un porcentaje considerable de los autores son residentes en Cuba, reportó ACN.
Para poder acceder a la visa, los cubanos tenían que trasladarse a un tercer país, y allí aplicar, con un costo que, entre transportación, alojamiento y trámites, ronda los 2 500 dólares, especificó.
Explicó que ese es un precio muy alto para el cubano promedio, de ahí que solo 24 investigadores lograran llegar por la visa destinada al fin académico, a los que se suman los que ya la tenían por diversos motivos.
Fernando León Jacomino, viceministro de Cultura, añadió que desde su ministerio se apoyó a unos 84 intelectuales en los trámites para el visado, pero que solo 18 lograron obtenerla, lo que evidencia el interés explícito de EE. UU. por impedir que los cubanos vayan a mostrar su verdad en este magno evento.
Hizo la observación además de que por cada investigador al que se le concedió la visa académica, nueve se quedaron en la Isla sin poder asistir, agrega ACN.
Para Ana Sánchez Collazo, directora del Centro de Estudios Martianos, lo más absurdo tiene que ver con que el evento responda al mensaje del ensayo de José Martí, «Nuestra América», en aras de promover una visión hemisférica de justicia e inclusión, y que precisamente a los estudiosos de la obra del más universal de los cubanos les haya sido imposible la participación por el tema visa.
Comentó que seis investigadores de reconocido prestigio, como Pedro Pablo Rodríguez, premio nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, y el Doctor en Ciencias Históricas Ibrahim Hidalgo Paz, se vieron limitados de llegar hasta Boston, y que la escasa participación cubana impedirá la realización efectiva de una Lasa que mirará la obra del Maestro.
Cervantes Martínez destacó de igual forma que la sección Cuba Lasa tiene unos mil miembros, los cuales en cada encuentro demuestran la importancia de poner a debate temas sobre la Mayor de las Antillas, de interés común, y producir un enriquecimiento de saberes.
Enfatizó además en que a partir de Lasa 2016, efectuado en Nueva York, comenzó un crecimiento estable de la participación cubana en el evento, lo cual se evidenció en las convocatorias de Lima 2017 y Barcelona 2018.
Lasa 2019 se realizará entre los días 24 y 27 de mayo, y temas como los desafíos de la disparidad social, económica, racial, étnica, de género, sexual y de otro tipo, la necesidad de promover soluciones creativas para superarla, y la importancia de la escolaridad, el activismo y la política, ocuparán el programa.
Tomado de Juventud Rebelde

Facebook suprime miles de millones de falsas cuentas y descarta su desmantelamiento

Principales cifras de los mensajes y falsas cuentas suprimidos por el gigante de las redes sociales Facebook
El director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció los resultados de una gigantesca operación de limpieza de miles de millones de cuentas falsas, y rechazó los llamados a desmantelar esta red social.
La compañía estadounidense, que se enfrenta a un incremento de tentativas de creaciones automáticas de cuentas maliciosas, detectó y bloqueó -antes de que fueran activadas- 1.200 millones de cuentas en el último trimestre de 2018 y 2.200 millones en el primero de 2019.
Esas cifras son impresionantes, si se tiene en cuenta que la plataforma tiene 2.400 millones de usuarios llamados “activos”.
Las cuentas “no auténticas” pueden por ejemplo albergar campañas de desinformación con fines de manipulación política, uno de los temas que afecta a esta red social desde hace más de dos años.

Retirar los “contenidos nocivos”, “impedir las injerencias en las elecciones, asegurarnos de que tenemos las herramientas indicadas de confidencialidad”, entre otros asuntos, son “para mí los temas de sociedad más importantes actualmente” y “no creo que (…) desmantelar la empresa los solucione”, declaró el creador de Facebook en una conferencia telefónica el jueves dedicada a este asunto.
“Existimos en un entorno muy competitivo y muy dinámico donde aparecen constantemente (nuevos) servicios”, dijo Zuckerberg, que volvió a rechazar cualquier
acusación de monopolio.
Varios candidatos demócratas a las elecciones presidenciales estadounidenses de 2020, como Elizabeth Warren o Bernie Sanders han pedido recientemente el desmantelamiento de Facebook y otros colosos tecnológicos, que consideran demasiado potentes, o monopolísticos.
– Control de contenidos –
En respuesta a ello, Mark Zuckerberg insistió en la importancia del presupuesto dedicado al control de contenidos en Facebook.
“Podemos hacer cosas que las demás (empresas) no pueden hacer”, agregó. Sobreentendido: desmantelar Facebook impediría precisamente luchar eficazmente contra estos problemas.
A mediados de mayo, su número dos Sheryl Sandberg había invocado otro riesgo: debilitar Facebook podría beneficiar a los grupos chinos.
Zuckerberg reiteró además su defensa de una regulación de internet. “No creo que solamente las empresas deban tomar todas las decisiones sobre lo que se puede ver o no en internet”.
Su compañía trata de contrarrestar el fuerte aumento en los intentos de creación automática de cuentas con fines maliciosos, aunque calcula que aproximadamente el 5% de sus cuentas activas siguen siendo “falsas”, es decir no representan a una verdadera persona u organización.
La ONG Avaaz, que lleva a cabo acciones de ‘cibermilitantismo’, señaló por ejemplo, al acercarse las elecciones europeas, más de 500 páginas y grupos Facebook seguidos por más de 32 millones de usuarios que son sospechosas de divulgar información falsa y contenidos de incitación al odio.
En su informe publicado el jueves, la red social estadounidense detalló asimismo los contenidos que violan sus normas de utilización. Para la desnudez, la violencia, el sexo, la explotación sexual de niños o la “propaganda terrorista” Facebook afirma detectar más del 95% de los contenidos, antes de que sean denunciados por un usuario.
Esta proporción cae, en cambio, al 65% para los mensaje de incitación al odio (racismo, antisemitismo, etc.) e incluso al 14% para el acoso, más difícilmente detectable.
(Tomado de AFP)

Cuatro operaciones de propaganda de los halcones sobre Venezuela
Misión Verdad.- La presión que Washington ha ejercido sobre Venezuela ha derivado en un conjunto de variantes políticas, diplomáticas, económicas y militares que dan cuerpo a una hoja de ruta para sacar al chavismo del poder político.
La cuestión comunicacional ha estado presente como un arma para desestimar el mandato del Presidente Nicolás Maduro y avalar las acciones de la Administración Trump sobre Venezuela, ante la opinión pública.
Desde hace algunos años, esta tribuna ha catalogado como guerra no convencional todos los instrumentos que atentan contra estabilidad de la República. En estas circunstancias, el teatro de operaciones de las comunicaciones y la propaganda adquiere un valor estratégico, tanto para quienes desde dentro y fuera de Venezuela insisten en una agenda destituyente, como para el chavismo.
En el desarrollo de esta trama son visibles un conjunto de hitos o hechos relevantes recientes, que habían sido anunciados por funcionarios, voceros y medios, en un claro rol de compromiso con el derrocamiento del presidente Maduro.  Han sido «hechos comunicacionales», desmentidos por fuentes de diverso origen dentro del propio suelo estadounidense o en el marco de la esfera internacional.

El intento de magnicidio contra el presidente Maduro
En agosto de 2018, el presidente Nicolás Maduro y un conjunto de funcionarios del gobierno de Venezuela, sufrieron un ataque con drones artillados con explosivos en un acto público en la Avenida Bolívar de Caracas.
En aquel momento, el Presidente señaló que las pesquisas de las investigaciones sobre el frustrado magnicidio apuntaban a factores en suelo colombiano, quienes con la tolerancia del gobierno de ese país, habían articulado operaciones teledirigidas desde Miami y con participación de elementos activos del gobierno estadounidense.
En aquel momento funcionarios del gobierno estadounidense y del gobierno de Colombia, rechazaron las acusaciones y banalizaron los señalamientos de Maduro, mediante declaraciones de que todo había sido «un montaje», que se trataba de un «autoatentado».
Los medios internacionales de comunicación sepultaron la noticia, barrieron bajo la alfombra y saturaron el espectro informativo con señalamientos contrarios a la línea de Venezuela.
No obstante, la cadena estadounidense CNN presentó en marzo de este año una serie de videos que detallaban la organización del frustrado magnicidio desde suelo colombiano y con articulaciones vía Miami. La presentación de CNN terminó dando como ciertos los señalamientos iniciales del gobierno venezolano, reforzando hipótesis sobre la participación del diputado prófugo de la justicia venezolana, Julio Borges, en estos hechos.
Sobre la crisis económica venezolana
Para manufacturar consenso en Estados Unidos a las acciones contra Venezuela, la Casa Blanca ha activado una vocería al más alto nivel que se ha encargado de propagar falsas informaciones, siendo una de las más recurrentes el señalamiento de que las adversidades de la economía venezolana han sido por exclusiva causa del «modelo político y económico» del gobierno de Maduro.
Sin embargo a inicios de mayo de 2019, el Center for Economic and Policy Research (CEPR por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos, presentó un estudio donde detallaron que en Venezuela se habían producido unas 40 mil muertes entre los años 2017 y 2018 por causa directa de las sanciones que Washington ha aplicado contra la nación latinoamericana.
El CEPR explicó que estas muertes representan un incremento de la tasa de mortalidad en Venezuela y declararon que hay unas 300 mil personas en vulnerabilidad médica, con alto riesgo de morir, si las sanciones continúan el ritmo en escalada tal como ha ocurrido en lo que va de año.
Los economistas Jeffrey Sachs y Mark Weisbrot, quienes realizaron del estudio, indicaron que el desmantelamiento de los ingresos del Estado venezolano mediante el daño concreto a las exportaciones de crudo, así como el congelamiento de activos financieros a causa del bloqueo económico, ha afectado sensiblemente las capacidades del gobierno de Venezuela para atender sus compromisos en servicios esenciales de asistencia y protección a la población.
Sobre las derivaciones de una intervención militar
Desde Estados Unidos, así como en países de Europa y Latinoamérica, se han sopesado el conjunto de posibilidades que yacen sobre una eventual intervención militar sobre Venezuela. La construcción mediática alrededor de este tema, de acuerdo a la vocería de diversos analistas y políticos, hace suponer que el desarrollo de tal escaramuza militar sería de carácter «quirúrgico», sin que deba afectar a la población venezolana.
De hecho, en Venezuela también se ha propagado el argumento de que una intervención militar «sólo afectaría al gobierno» en funciones, manipulando así a una cuota de la población para que esta apoye las acciones injerencistas contra Caracas.
No obstante en mayo de este año fue publicada una investigación en el medio estadounidense The Boston Globe, bajo la firma de Niall Ferguson, quien es Profesor de la Universidad de Stanford y miembro del Hoover Institute, un centro para el análisis de los temas de defensa estratégica y seguridad.
Según el académico estadounidense, el Pentágono ha concluido que una intervención militar en Venezuela desataría una situación de caos interno que demandaría la presencia militar estadounidense por al menos unos 6 años, a un costo de más de 80 mil millones de dólares.
El análisis detalla la proporcionalidad del costo político y militar de una «aventura» injerencista contra Caracas, que como sabemos, cuenta con amplio rechazo por factores de todas las denominaciones políticas en la comunidad internacional.
Para Ferguson como para muchos analistas, los resultados en el desarrollo de una guerra en Venezuela son indecibles e impredecibles, y sin duda generarían un impacto sobre la población mediante la ocupación y «aseguramiento» del suelo venezolano para «pacificar al país», concluye el analista.
Sobre el «endeble» gobierno de Maduro
El pasado 30 de abril se produjo en Venezuela un intento de golpe de Estado protagonizado por Juan Guaidó y Leopoldo López, quienes mediante el auspicio de Washington, habían articulado operaciones de sublevación militar que no se consumaron y produjeron la sedimentación operativa y militar de la intentona.
Luego de tan estruendoso fracaso, John Bolton y Mike Pompeo emprendieron una retórica, ampliamente difundida en medios, que hizo control de daños. Según los funcionarios el fallido golpe expuso la posición «endeble» del gobierno de Venezuela.
Pero contrariamente a la opinión de los funcionarios, medios estadounidenses y especialistas de diversas tendencias, han coincidido que la fallida operación del 30 de abril sólo ha servido para reafirmar la posición del Gobierno de Venezuela, manteniendo así cohesionado al tejido político e institucional del país.
El sector castrense, claramente posicionado junto a Maduro, no ha cedido al conjunto de presiones multidireccionales que ha sufrido y no ha iniciado una refriega interna, señal evidente de que el llamado de Washington de deponer a Maduro no ha sido atendido, como tampoco los llamamientos que ha hecho el “presidente interino” Juan Guaidó.
Para estos medios y analistas, la estrategia de Trump para Venezuela «está fracasando». Desde The Washington Post, The New York Times y la agencia de información financiera Bloomberg, se han producido publicaciones que están cuestionando seriamente las arremetidas de dicha administración. De hecho, no es el gobierno de Venezuela el que se está tambaleando, para algunos de estos medios, es el propio gobierno estadounidense el que está tambaleándose desde el circulo más pequeño del presidente Trump.
The Washington Post publicó recientemente un análisis sobre Venezuela y lo tituló: «Un frustrado Trump cuestiona la estrategia de su administración en Venezuela». En la nota, el Post, hace señalamientos tras bastidores sobre las desavenencias entre Trump y su Asesor de Seguridad John Bolton y el Jefe del Departamento de Estado Mike Pompeo.
Tales contradicciones son sumamente “particulares” según Jonathan Bernstein, quien escribió un artículo para Bloomberg en la misma línea. Bernstein calificó de “raras” las divisiones entre el Presidente y su propio personal en la Oficina Oval, a consecuencia de la formula errática, que no obtiene los resultados esperados en Venezuela. Tomado de CUBAINFORMACIÓN

Presentan en Senado ley para facilitar exportaciones agrícolas a Cuba

Los senadores Michael Bennet (demócrata de Colorado) y John Boozman (republicano de Arkansas) presentaron la Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas (S.1447), una legislación que pudiera hacer más fácil para los agricultores estadounidenses vender sus productos a Cuba

Bloqueo Cuba
Este martes, los senadores Michael Bennet (demócrata de Colorado) y John Boozman (republicano de Arkansas) presentaron la Ley de Expansión de Exportaciones Agrícolas (S.1447), una legislación que pudiera hacer más fácil para los agricultores estadounidenses vender sus productos a Cuba al eliminarse las restricciones al financiamiento privado para las exportaciones de ese sector a la Isla.
«Estas restricciones son arbitrarias y no tienen otro propósito que perjudicar a nuestros agricultores y al pueblo cubano», dijo James Williams, presidente de Engage Cuba, agrupación que dio a conocer la iniciativa bipartidista, quien añadió que era hora de apartarse de esa mala política porque «nuestros agricultores merecen poder competir en igualdad de condiciones» por la participación en el mercado cubano, pues apuntó: «Sabemos que hay demanda para productos de calidad en Estados Unidos, y debemos permitir que los productores satisfagan esa demanda».

Los productores estadounidenses han podido exportar a la isla desde el año 2000, porque durante la administración de William Clinton se introdujo  la Ley de Reforma a las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones, que propicia un comercio en un solo sentido, pero mantuvo el veto sobre las exportaciones cubanas y, además, se mantuvieron restricciones al financiamiento, por lo cual no hay posibilidad de créditos a Cuba para las compras, lo que obstaculiza gravemente el potencial de exportación de los productores estadounidenses.
«Hemos escuchado fuerte y claro que los granjeros y rancheros estadounidenses quieren la oportunidad de competir y vender sus productos en todo el mundo, incluso en el mercado cubano. A pesar de nuestro progreso en la Ley agrícola de 2018, las restricciones comerciales existentes con Cuba continúan imponiéndose, y agricultores y rancheros están en desventaja», dijo el senador Bennet.
«Este proyecto de ley de sentido común abriría nuevas oportunidades de mercado para los granjeros y rancheros de Colorado, que tienen mucho que ganar al competir en el mercado cubano», añadió el legislador demócrata.
A su vez, el senador republicano apuntó que «los agricultores de Arkansas necesitan nuevos mercados y una solución está sentada a menos de cien millas de nuestras costas. Cuba importa el 80 por ciento de sus alimentos, pero los estadounidenses estan en desventaja ya que la financiación privada no está permitida. Nuestro proyecto de ley elimina esta barrera, lo que permite a nuestros productores agrícolas competir».
«Es un paso pequeño, pero que puede generar grandes dividendos para los agricultores estadounidenses y el pueblo cubano», dijo Boozman.
Engage Cuba, coalición de empresas privadas y organizaciones que trabajan para poner fin al bloqueo de los viajes y el comercio con Cuba, asegura que los agricultores que buscan exportar a Cuba obtuvieron algún éxito en diciembre de 2018 con una provisión al proyecto de la Ley agrícola de 2018 que permite a los productores agrícolas de Estados Unidos utilizar los dólares de promoción del mercado federal para las exportaciones agrícolas a Cuba.
La provisión había sido solicitada en septiembre de 2017 por un grupo bipartidista de unas 60 asociaciones agrícolas, de negocios y funcionarios electos de 17 estados de EE. UU., quienes enviaron entonces una carta a los líderes de los Comités de Agricultura de la Cámara de Representantes y del Senado, urgiéndolos a su introducción en la Ley.
Ahora, otros legisladores en la Cámara de Representantes también introducen proyectos complementarios para ayudar a los granjeros estadounidenses a comerciar con Cuba, como es el caso de la Ley de Exportaciones Agrícolas de Cuba, presentada en marzo por Rick Crawford (republicano de Arkansas) y Cheri Bustos (demócrata de Illinois). Tomado de JR

Ineptocracia o el gabinete de demolición

De izquierda a derecha:  John Bolton, Mike Pompeo, Donald Trump y Mike Pence. Foto: eppa.com.ar
Un importante columnista estadounidense refería el pasado 1ro. de abril que «no es ningún secreto que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ha ya designado a muchos aliados incompetentes, y sin la formación adecuada para ocupar los puestos políticos más importantes».
Al decir de Paul Krugman, considerado uno de los comentaristas más escuchados de la denominada «gran prensa», el magnate presidente se deja llevar por la tendencia republicana de «preferir charlatanes en vez de expertos».
Así se considera a la administración Trump como una «kakistocracia» (el gobierno de los peores) «y no hay dudas de que lo sea». «Pero también podría decirse que es una ineptocracia (el gobierno de los ignorantes e incompetentes)».
Al preguntarse por qué la derecha elige incompetentes para gobernar, expresa que «un partido de burócratas se siente incómodo cerca de personas que tienen conocimientos reales o gozan de buena reputación por sus propios méritos, independientemente de la lealtad que parezcan demostrar».

Augura que si los trabajos de mayor responsabilidad se otorgan sistemáticamente a los incompetentes, resultará inevitable que se produzca un proceso de corrosión en el actual gobierno. Las malas designaciones han llegado a conformar su criticado gabinete de guerra, que con los elegidos de Trump ha provocado un panorama de enemistades globales, muros fronterizos, desconfianzas, sanciones a cuatro manos, y guerras comerciales con aliados y socios, rupturas o abandonos de pactos y tratados internacionales, generación de nuevos conflictos y guerras, amenazas de exterminios nucleares o convencionales, a tono con su «programa» fundamentalista y aislacionista, que ha ido del extremismo republicano al neofascismo, que se proclama abiertamente en una cruzada contra el comunismo y el socialismo.
Sus críticos reiteran que la inexperiencia política del mandatario y el síndrome del fantasma de la conspiración que le persigue, le ha llevado a una metamorfosis, de la sorpresa de saberse Presidente a la torpeza y la improvisación política como ejercicio, estilo de gobierno que le ha mantenido en el error y las malas designaciones de sus principales cargos.
NORMALIZAR LA MENTIRA Y APELAR AL MIEDO
En otro artículo reciente el The New York Times señalaba que para poder comprender la magnitud de las meteduras de pata de Trump en las decisiones sobre políticas, era necesario reconocer la «extraordinaria» baja calidad de las personas que lo rodean.
En ese sentido, Krugman apuntó: «Lincoln tenía un equipo de rivales; Trump tiene un equipo de imbéciles» y agrega que la actual administración «es tan caótica y corrupta, y existe un riesgo tan grande de que quede enredada en sus líos con el extranjero, que cualquier persona relacionada con ella se contamina (por eso, después de solo dos años, ha dejado tras de sí una estela de hombres acabados y reputaciones por los suelos)».
El pasado mes de febrero, durante una visita a España, Ben Rhodes, exasesor de política exterior y de seguridad nacional para comunicaciones estratégicas del presidente Barack Obama, afirmó que el triunfo electoral de Trump se basó en cinco claves: normalizar la mentira, fomentar las divisiones apelando al miedo, la manipulación informativa en Facebook y el tema Rusia; pero, sobre todo, el viraje hacia la ultraderecha del Partido Republicano, armas que también utiliza para gobernar y confía en que le serán útiles para reelegirse en el 2020.
Respecto al imperio de la mentira en el actual equipo, reflexionó que «si dicen que el cambio climático no existe, puedes hacer lo que sea. Una vez que los hechos no importan, abres la puerta a cualquier cosa». Sus criterios coinciden con otros expertos que aprecian a un gobierno que genera amenazas no existentes y temores fabricados para responder de manera exagerada y socavar el Estado de derecho.
LOS TRUMPS DEL MUNDO QUIEREN QUE TE RINDAS
Añadió el exintegrante del Consejo de Seguridad Nacional, que los «Trumps del mundo quieren que te rindas» de cualquier modo y empuñan para ello la mentira, aunque el mandatario sepa que miente. Apuntó que lo común en la extrema derecha de EE. UU. y Europa es que «se basa en el miedo». Al respecto, la prensa norteamericana reveló que en vísperas de las recientes elecciones intermedias el presidente mentía en público más de cien veces a la semana y los demócratas denunciaban que lo hacía de manera flagrante, repetida, audaz y de forma vergonzosa.
La entrada a cargos principales de personajes de extrema derecha, vinculados a las peores administraciones republicanas de las últimas décadas, adictos a la mentira, proclives a las acciones de guerra y posiciones racistas, además de evidenciar la línea ultraderechista, macartista y fundamentalista del magnate, su vicepresidente Mike Pence y el núcleo duro del Partido gobernante, está estrechamente vinculado al caos y problemas internos del ejecutivo, que se ha evidenciado en los sucesivos despidos y renuncias.
Pence se describe a sí mismo como un «conservador de principios», partidario del movimiento de derecha Tea Party, «un cristiano conservador y un republicano, en ese orden». Ha promovido políticas en contra del aborto, de los derechos LGBTI, del control de armas y de las energías renovables.
Mike Pompeo, el secretario de Estado y antes director de la Agencia Central de Inteligencia, como Pence se declara cristiano evangélico, partidario del Tea Party y promotor de políticas favorecidas por estas corrientes religiosas dentro de EE. UU.; defienden a Israel y sus crímenes por supuestas «razones bíblicas», el financiamiento de programas antiabortos, y la construcción del muro fronterizo con México.
Bolton ha «servido» en cuatro de los peores gobiernos republicanos por sus huellas sangrientas en la historia de la humanidad (los de Ronald Reagan, George H. W. Bush, George W. Bush y ahora Donald Trump), y en los que por sus posiciones ultraderechistas, belicistas e imperiales ganó el título de halcón. Es conocido por la dureza de sus posturas, por defender a ultranza el poder estadounidense y por creer que este puede ser usado para influir y dominar el mundo, mediante guerras convencionales y no convencionales, campañas de bombardeos, golpes preventivos, la fabricación de mentiras como pretextos para la agresión, el chantaje, la amenaza para alcanzar objetivos estratégicos de Washington y prefiere la guerra aplastante y demoledora.
En su oscura hoja de servicio resaltan sus falsas acusaciones culpando a Cuba de fabricar armas biológicas, uno de los antecedentes más grotescos del invento de los «ataques sónicos» y muchos otros que también fracasaron y han tenido como propósito fundamental caotizar las relaciones bilaterales.
No es casual que tres de los más cercanos del Presidente Trump (Pence, Pompeo y Bolton) sean amigos íntimos del senador anticubano Marco Rubio y demás congresistas anticubanos vinculados a los terroristas de la Florida y New Jersey, a quienes por cierto recibieron en la sede de la CIA, la Casa Blanca y con quienes se reúnen y estimulan a «terminar lo que comenzaron hace 58 años en las arenas de Playa Girón», como ocurrió en Miami el pasado 17 de abril.
Los tres jinetes del apocalipsis -como otros- son repudiados en América Latina por su insistencia en la intervención militar en Venezuela; sus exhortaciones a las fuerzas armadas al golpe de Estado; sus sanciones constantes, ultimátum y amenazas de que los días del Presidente Nicolás Maduro están contados; son artífices de las campañas difamatorias, el estímulo a la subversión y la hostilidad contra Nicaragua y Cuba, en estrechas maniobras con sus socios floridanos.
Las recientes amenazas y mentiras de Bolton son vergonzosas e inadmisibles. Con su desvergüenza característica afirmó que la «Doctrina Monroe está bien y viva», confesión del interés estadounidense de dominación, de hegemonía sobre Nuestra América, como declarara el ministro de Relaciones Exteriores Bruno Rodríguez Parrilla.
El Gobierno de la República Popular Democrática de Corea ha rechazado enérgicamente la participación de Pompeo en el diálogo nuclear bilateral por considerarlo «alguien imprudente que dice tonterías». La Cancillería norcoreana demandó su remoción de las conversaciones porque su presencia sería «pésima si mete la nariz», por lo que pidieron fuera reemplazado por alguien «más cuidadoso y maduro».
Uno de los nombramientos más recientes fue el secretario de Comercio, Wilbur Ross, elegido para la guerra comercial con la Unión Europea, Rusia y China, que los expertos consideran podría causarle un «terrible daño económico al país» y aislar a EE. UU. de sus aliados.
Expertos y exaltos funcionarios del Gobierno estadounidense coinciden en que con Trump y su gabinete de guerra está reduciendo la confianza del mundo en EE. UU. muy rápidamente; en muchos sentidos, esto está acelerando el declive del país y causando un gran daño a su credibilidad en el planeta.  Alguien dijo que cada día más parece «como una bola de demolición», que al marchar en contra de la paz, el entendimiento y la convivencia civilizada, en sus repudiables acciones confirman el calificativo de ineptocracia, pero que peligrosamente tiene muchos puntos en común con el fascismo.

Por 

Estados Unidos vs Cuba y Venezuela: Reacciones e implicaciones

En los últimos meses, EEUU ha bloqueado el uso de más de 30 embarcaciones petroleras que utiliza PDVSA para sus exportaciones. Foto: Juan Carlos Lacruz/Misión Verdad.
El pasado viernes 5 de abril el gobierno de los Estados Unidos aplicó medidas coercitivas a embarcaciones y empresas que trabajan para PDVSA por “exportar petróleo a Cuba”, según informó su vicepresidente Mike Pence.
Estados Unidos sanciona a 34 embarcaciones más que están operando para Pvdsa transportando el crudo a Cuba”, dijo en una rueda de prensa a la vez que resaltaba que Cuba tiene un “sistema de imperio en el hemisferio y por ello se debe generar un cambio político en Venezuela”.

La “vía cuba” para acelerar la intervención y el golpe

Las sanciones afectarían a 34 buques con los cuales Estados Unidos bloquearía toda transacción y a dos empresas navieras, Ballito Bay Shipping Incorporated, con base en Grecia, y ProPer In Management Incorporated con sede en Liberia, por su vinculación con el barco Despina Andrianna que, según las autoridades estadounidenses, entregó petróleo venezolano a Cuba durante febrero y marzo de 2019.

Pence exclamó “¡El petróleo de Venezuela pertenece al pueblo venezolano!”, en medio de aplausos de algunos miembros de la comunidad venezolana que apoyan el golpe contra el presidente Nicolás Maduro y que fueron reunidos en el Instituto Baker de la Universidad Rice, en Houston (Texas).
Allí agregó: “Como ha dejado claro el presidente Trump: todas las opciones están sobre la mesa. Y Nicolás Maduro haría bien en no poner a prueba la determinación de Estados Unidos”.
A su vez Steven Mnuchin, secretario del Departamento del Tesoro, indicaba mediante en un comunicado que “Cuba ha sido una fuerza de fondo alimentando el descenso de Venezuela hacia la crisis” y que “el Departamento del Tesoro está tomando acciones contra barcos y entidades que transportan petróleo y ofrecen una ayuda vital para mantener el régimen ilegítimo de Maduro”.
También recalcó que “Cuba continúa aprovechándose y respaldando al régimen a través de mecanismos de petróleo a cambio de (ayuda para la) represión para mantener a Maduro en el poder”.
De esta manera Washington acusaba a La Habana de beneficiarse del crudo venezolano a cambio de enviar a Caracas asesores políticos, agentes de inteligencia, militares y médicos ampliando su injerencia en ambos países y amenazaba con tomar más medidas. El señalamiento de “injerencia cubana” a lo interno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ha sido reiterado por voceros del antichavismo al tiempo que desde el gobierno se ha manifestado que dicho discurso es una táctica para dividir al sector militar y estimular un golpe de estado.

Más sanciones en medio del intento de ablandamiento militar

La siguiente semana, el 12 de abril, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionaba a 4 compañías con sedes en Liberia e Italia y a 9 barcos cargueros de petróleo con banderas de Italia, Malta, Grecia y Panamá.
El pasado viernes 10 de mayo la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a otras dos empresas navieras.
Las navieras sancionadas más recientemente son Monsoon Navigation Corporation y Serenity Maritime Limited.
La primera, con sede en Majuro, Islas Marshall, es la propietaria de la embarcación Ocean Elegance, que entregó crudo desde Venezuela a Cuba desde fines de 2018 hasta marzo de 2019 y la segunda, con sede en Monrovia, Liberia, es dueña del buque Leon Dias, también utilizado entre finales del año pasado y marzo de este año para llevar crudo venezolano a la isla caribeña.
En el comunicado del pasado viernes, la OFAC detalla que, como resultado de la penalización impuesta, “en adelante todos los bienes e intereses propiedad de las empresas sancionadas, y de cualquier otra que sea propiedad, directa o indirectamente, del 50 % o más de las mismas, que se encuentren en Estados Unidos o en posesión o control de personas estadounidenses quedan “bloqueadas y deben ser reportadas a la OFAC”.
Además, la OFAC amenazó con nuevas medidas punitivas en el sector de defensa y seguridad de Venezuela mientras precisaba que las sanciones son una respuesta directa al “arresto ilegal” de miembros de la Asamblea Nacional (AN) por parte del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en referencia a la detención del primer vicepresidente del Parlamento en desacato, Edgar Zambrano, ocurrido el 8 de mayo.
Zambrano cursa juicio por haber participado abiertamente en el fracasado golpe de estado que organizó la Administración Trump el pasado 30 de marzo, los logros de la intentona fueron la evasión del líder antichavista Leopoldo López de la medida de casa por cárcel que le otorgó el Estado a partir del diálogo político y el descubrimiento de un militar infiltrado por la CIA en la inteligencia venezolana.
En este sentido Mnunchin, en un intento de ablandamiento al alto mando militar, subrayó a “los servicios militares y de inteligencia de Venezuela, así como a aquellos que los apoyan”, que “su continuo respaldo del régimen ilegítimo de Maduro tendrá graves consecuencias” recordando que las sanciones de Estados Unidos no tienen por qué ser permanentes, y poniendo como ejemplo el levantamiento de las medidas tomadas contra el exjefe del SEBIN, Christopher Figuera, luego de que éste apoyara el fracasado intento de rebelión militar.
“Estados Unidos sigue dejando en claro que la cancelación de las sanciones está disponible para (…) quienes toman acciones concretas y significativas para restablecer el orden democrático, se niegan a participar en abusos contra los derechos humanos, se pronuncian contra los abusos cometidos por el régimen ilegítimo de Maduro, o combaten la corrupción en Venezuela”, señaló.

Reacciones e implicaciones

Las medidas suponen la congelación de los activos financieros que las empresas puedan tener bajo jurisdicción estadounidense y prohíben la realización de transacciones financieras con ellas.
Además de afectar el derecho internacional y la soberanía de ambas naciones intentan fragmentar la alianza entre ambos países caribeños por razones ideológicas, sumando así otro renglón en la lista de bloqueos, sabotajes económicos e intentos de golpe de Estado que aplica Washington contra Venezuela.
Al respecto el canciller venezolano, Jorge Arreaza, manifestó que los embargos antivenezolanos de Estados Unidos violan tanto el derecho internacional como los principios económicos y comerciales que dice defender el propio Gobierno de Trump. Respecto a la cooperación energética con Cuba dijo que “Siempre nosotros haremos cumplir los compromisos venezolanos y, por supuesto, los compromisos con los pueblos hermanos como Cuba y con el pueblo venezolano”
Al ser preguntado sobre las sanciones Arreaza agregó que no puede revelar la estrategia y apuntó que “nosotros somos expertos en guerrilla” y que “aún cuando el poder convencional del capitalismo te ataca, tú tienes que saber responder por las vías no convencionales, respetando la ley internacional siempre. Somos expertos”.
El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Miguel Díaz-Canel expresó que las medidas son “un acto de extraterritorialidad, injerencia y de soberbia”. Mientras que el canciller cubano agregó que el “Ataque contra PDVSA y sus buques es un acto de piratería”.
Por su parte Rusia calificó de “ilegales” las referidas sanciones y recalcó su apoyo a estos dos países, que son sus aliados estratégicos, en palabras del viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov. “El objetivo de EE.UU. es] lograr el cambio del rumbo político de dichos Estados en la dirección que necesita”, manifestó el funcionario quien recalcó que Moscú está “alerta” ante las políticas de Washington y hará todo lo posible para ayudar a sus aliados en la región de América Latina.

Objetivo: Romper la alianza Cuba-Venezuela

Ante la imposibilidad de desalojar al chavismo del poder en Venezuela por la vía del cerco económico, la administración Trump busca afectar más aun la economía cubana para deshacer “la troika”, como denominara Bolton en Miami durante el noviembre pasado al Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela-Nicaragua.
Ciertamente el fracaso experimentado el 30 de marzo ha enfurecido y descolocado al grupo que hoy dirige la Casa Blanca, las consecuencias de las medidas contra Caracas y La Habana no se harán esperar, comprometen mucho más las economías de ambas naciones y buscan generar miedo e incertidumbre entre las empresas y países que comercian o se relacionan con Venezuela, de la misma manera que actúa la ley Helms-Burton contra Cuba desde 1996, la misma que se pretende ahora fortalecer con las amenazas de activación plena de su Título III.
Los líderes Fidel Castro y Hugo Chávez firmaron el 30 de octubre del año 2000 dicho Convenio, este abrió la posibilidad de que decenas de miles de profesionales cubanos prestaran servicios en Venezuela en sectores claves como la educación y la salud mientras el país suramericano, por su parte, ofreció garantías a Cuba para el suministro de combustible que antes se debía importar de destinos más lejanos y costosos.
Cortocircuitar esta alianza afectaría la Misión Barrio Adentro en la que médicos cubanos han llevado a cabo más de 1.300 millones de consultas a pacientes venezolanos, salvando potencialmente millones de vidas.
De igual manera perjudicaría a más de 60 mil pacientes venezolanos con padecimientos oftalmológicos como los que resultaron beneficiados en el 2017 con intervenciones quirúrgicas para la atención de su afección como parte del programa social Misión Milagro.
En 21 de los 24 estados del país se aplica en la actualidad el novedoso producto médico cubano contra la úlcera del pie diabético, Heberprot-P, que ha mejorado la vida de unos 300 mil pacientes en el mundo.
Las sanciones afectarían a otros sectores como el deporte, la cultura y la educación que también han resultado beneficiados mediante el método educativo “Yo sí puedo” y la Misión Robinson a través de la cual Venezuela fue declarada país libre de analfabetismo.
(Tomado de Misión Verdad)

¿Cuál es el verdadero origen de la Ley Helms-Burton?

Jesse Helms y Dan Burton. Foto: BBC.
En 1998, apenas dos años después de ser aprobada la ley Helms-Burton, el Center for Public Integrity (CPI), una reconocida organización no lucrativa dedicada a la investigación periodística con el fin manifiesto de “revelar abusos de poder y la corrupción de instituciones públicas y privadas” de Estados Unidos, publicó un extenso informe sobre el origen de esta ley, que hasta hoy no ha sido refutado (*).
Según el CPI, todo comenzó cuando el republicano Jesse Helms asumió la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y propuso una agenda de diez puntos, encaminada a cambiar el sentido de la política exterior del entonces presidente Bill Clinton.

Quizás porque Cuba se le antojaba como uno de los escasos remanentes del socialismo en el mundo, la Isla aparecerá en el tope de esta agenda. No era de esperar otra cosa de un fanático anticomunista, que había votado contra el fin de la segregación racial, el derecho de los homosexuales, las investigaciones contra el SIDA y todas las propuestas de beneficio social que tuvo ante sí, durante 30 años de permanencia en el cuerpo legislativo.
Para llevar a cabo esta tarea, Helms nombró a su ayudante Dan Fisk, quien se encargó de reunir a un equipo que contó con la colaboración de los congresistas republicanos cubanoamericanos Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, así como de los senadores demócratas Bob Menéndez y Robert Torricelli, todos los cuales ya habían trabajado en legislaciones previas contra Cuba.
Como contraparte de Helms, en la cámara baja fue escogido el congresista republicano Dan Burton, entonces al frente del subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, a pesar de que una de sus propuestas más celebres fue desplegar naves norteamericanas en las ¡costas de Bolivia!, con el fin de detener el tráfico de drogas.
Originario de Indiana, Burton era famoso por su destreza para jugar al golf, en lo que empleaba la mayor parte del tiempo, y el apoyo al régimen de apartheid en Suráfrica. Aunque probablemente tampoco sabía ubicar a Cuba en un mapa, recibía más contribuciones de Miami que de su estado natal.
Para encargarse de la “misión cubana”, Burton nombró a Roger Noriega, entonces un oscuro funcionario de la Cámara de Representantes, que hizo carrera como promotor de las políticas más agresivas de Estados Unidos en América Latina.
El CPI nos cuenta que el capítulo I de la ley fue básicamente un compendio de las propuestas que Díaz Balart ya había hecho al Congreso contra Cuba. Que el capítulo II fue una obra mayormente de Bob Menéndez, interesado en establecer las condiciones para el cambio de régimen y el levantamiento del embargo y que el capítulo IV no era nada novedoso, toda vez que se refería a las sanciones a aplicar contra los extranjeros que no cumplieran las disposiciones norteamericanas, algo bastante común en la política exterior del país.
Sin embargo, el CPI consideraba muy original el capítulo III, toda vez que introducía el presupuesto de equiparar ante la ley internacional los derechos de propiedad, con los humanos o los ambientales. Para Fisk, todavía estudiante de derecho en la universidad de Georgetown, si un torturado podía hacer causa legal contra sus torturadores, la misma lógica debía imperar para el caso de una persona privada de su propiedad por cualquier gobierno en cualquier parte.
Contrario al criterio bastante extendido de que la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), entonces la organización más poderosa de la extrema derecha cubanoamericana, había sido determinante en la redacción de la ley, el CPI asegura que fueron rechazados de este proceso, debido a la estridencia de sus posiciones. Además, dice el CPI, la FNCA abogaba por que las propiedades “recuperadas” en Cuba fueran puestas en subasta, lo que contradecía el interés de los reclamantes.
Los redactores de la ley prefirieron recurrir a los abogados y lobistas de grandes negocios cubanos nacionalizados en 1960. En particular la empresa Bacardí, que jugó un papel decisivo en el proceso de diseño y aprobación de la ley. Manuel J. Cutillas, director ejecutivo de la empresa, el entonces lobista Otto Reich e Ignacio Sánchez, socio del bufete Kelly-Drye and Warren, una firma con base en New York que representaba los intereses de la Bacardí, desempeñaron un rol muy activo en la redacción del texto y la búsqueda de consenso para su aprobación.
Más allá de una larga tradición en actividades contra el gobierno cubano, que incluyó la promoción de grupos terroristas, la empresa Bacardí tenía un interés especial en la Ley Helms-Burton porque, como explica el informe del CPI, no era una empresa cubana ni norteamericana, sino bahameña, por lo que solo gracias al título III, su subsidiaria en Miami podía aparecer como reclamante y recurrir a las cortes estadounidenses.

Bill Clinton. Foto: AFP.
Inicialmente el gobierno de Bill Clinton fue un firme opositor de esta ley. Según el CPI, esta posición le fue oficialmente transmitida a Ricardo Alarcón, entonces presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, por Peter Tarnoff, subsecretario de Estado, en el contexto de conversaciones secretas entre los dos gobiernos, que se llevaban a cabo en Toronto, Canadá, y que concluyeron con la adopción del acuerdo migratorio de 1994 entre los dos países.
Convocado por el propio Helms, en junio de 1995, Tarnoff expuso ante el senado los argumentos de la administración. En primer lugar, decía Tarnoff, la ley violaba los derechos constitucionales del poder ejecutivo para conducir la política exterior del país, también varios tratados internacionales, las obligaciones de Estados Unidos ante el FMI y el Banco Mundial, así como las relaciones con socios extranjeros, que en represalia podían tomar medidas similares contra empresas estadounidenses.
Refiriéndose al capítulo III, cuenta el CPI, Tarnoff alertó que, si Estados Unidos se arrogaba tales facultades para sus cortes, nada impedía que otros países hiciesen lo mismo. Al decir de Tarnoff, esta ley afectaría el frágil sistema legal internacional, gracias al cual se habían resuelto decenas de miles de reclamaciones a favor de ciudadanos norteamericanos en diversas partes del mundo.
Respecto a conceder el derecho de demandar en cortes de Estados Unidos a personas que no eran norteamericanos en el momento de la nacionalización, Tarnoff decía que bajo la ley internacional Estados Unidos no tenía ningún derecho a intervenir en un asunto que correspondía a un Estado extranjero dentro de sus propias fronteras.
Estos argumentos, dichos por el propio gobierno que finalmente aprobó la ley, debieron haber sido suficientes para descalificarla. Pero el CPI también relata la oposición del Comité Conjunto de Reclamaciones a Cuba, integrado por las compañías norteamericanas nacionalizadas en 1960, donde figuraban empresas de la envergadura del Chase Manhattan Bank, la Coca Cola y la ITT.
Según declararon sus voceros, “el reconocimiento de otro grupo de reclamantes retrasaría y complicaría el acuerdo de las reclamaciones certificadas en las negociaciones con Cuba”. La adopción de Ley Helms-Burton también abortaría arreglos directos con el gobierno cubano que estaban siendo explorados por empresas como Amstar, heredera de la American Sugar, que poseía en Cuba más de mil millas cuadradas de tierra.
Aunque para aprobar la Ley Helms-Burton finalmente se utilizó el pretexto del nefasto incidente de la voladura de dos avionetas de la organización “Hermanos al Rescate”, las cuales violaron repetidamente el espacio aéreo cubano en 1996, todo parece indicar que la verdadera razón radicaba en el interés de Clinton de no enejarse el apoyo de la extrema derecha cubanoamericana en las elecciones de ese año.
Ahora, con la puesta en marcha del Título III por parte de la administración Trump, después que la lógica recomendó mantenerlo suspendido durante 23 años, se confirma el criterio que las elecciones norteamericanas son muy peligrosas.
(*) Patrick J. Kiger: Squeeze Play: The United States, Cuba and the Helms-Burton Act, Center for Public Integrity, 1998.

Infografía: Edilberto Carmona
(Tomado de Progreso Semanal)

Un artículo de lectura necesaria. Guerra en Venezuela

La gran pregunta que todos se hacen en el momento es si habrá o no una guerra en Venezuela.
Bueno, en primer lugar, hay que considerar que EEUU ya está en guerra con Venezuela. Una guerra híbrida, no convencional, pero una guerra.
Estados Unidos está haciendo todo en Venezuela. Además del embargo comercial y financiero, que ya ocasionó la muerte de al menos 40 mil personas, confiscaron oro y otros activos de Venezuela en el exterior, promovieron actos de sabotaje que llevaron a apagones, instituyeron un títere ridículo (Guaidó) para intentar derribar a Maduro mediante un golpe, articuló el aislamiento diplomático y político de nuestro vecino, hacen presión para que los militares abandonen el gobierno constitucional, promueven una gran campaña de desinformación sobre Venezuela para criminalizar a Maduro y al “régimen bolivariano”, etc.

La cuestión no es, por lo tanto, si Estados Unidos entrará en guerra con Venezuela, sino si la actual guerra híbrida escalará hacia una guerra militar  en estricto sentido.
Para intentar responder a esta pregunta, tenemos que tener en cuenta dos grandes factores.
El primero hace a la nueva geoestrategia de EEUU para América Latina. Ellos quieren implantar, a hierro y fuego, si es necesario, la Nueva Doctrina Monroe, según la cual nuestra región tiene que ser, de nuevo, un espacio de influencia exclusiva de los Estados Unidos. Un «patio trasero», como dicen los hispanos.
En ese nuevo escenario, no habría lugar para países que tengan políticas externas independientes y relaciones más profundas con China y Rusia, por ejemplo, rivales geopolíticos y geoeconómicos de EEUU. Así, el derrocamiento del Gobierno Maduro es esencial para la agenda de EEUU en la región, pues Caracas tiene hoy relaciones bastante estrechas con esos rivales de EEUU y practica una política exterior muy independiente, aunque jamás haya dejado de proveer su petróleo al gigante norteamericano. Vale añadir que el gobierno de Bolsonaro, bien sometido que es, ya amenaza salir del BRICS y abandonar programas chino-brasileños.
El segundo factor se refiere a las divergencias en el gobierno de Estados Unidos sobre qué y cómo hacer, en relación a Venezuela.
En Brasil, hay dos grandes grupos en el gobierno de EEUU que tienen opiniones distintas sobre ese y otros asuntos.
Está  el grupo de los ideólogos de extrema derecha, del que forman parte figuras siniestras como John Bolton (Consejero de Seguridad Nacional), Mike Pompeo (Secretario de Estado), y el terrible Eliott Abrams (enviado especial para Venezuela), entre otros. Aunque más sofisticados que el astrólogo de Virginia y los integrantes del Clan, componen un grupo extremista, gente que no tiene contacto muy estrecho con la realidad.
Pues bien, ese personal, tutti buona genteneocons de pura cepa, quiere una intervención militar en Venezuela. Bolton, en particular, el mayor ideólogo de la Nueva Doctrina Monroe, ya demandó al Pentágono escenarios variados para la intervención, desde bombardeos localizados, hasta invasión con tropas en tierra.
El problema, para él, es que los militares del Pentágono, como los de aquí, están resistiendo y advirtiendo a Trump sobre los peligros de una guerra en Venezuela, especialmente si esta involucra tropas en tierra.
Venezuela es dos veces mayor que Irak y tiene un terreno extremadamente difícil para operaciones en tierra, con selvas impenetrables, pantanos (llanos), montañas, etc. En fin, un terreno ideal para una guerra defensiva de posiciones tácticas y de guerrillas. Además, como ya he escrito anteriormente, Venezuela se está preparando para este escenario desde 2006, con el Nuevo Pensamiento Militar. Incluso en el caso de una derrota completa de las fuerzas regulares venezolanas, la Milicia Bolivariana, que podría reunir hasta 500 mil miembros, opondría feroz resistencia por todo el territorio de Venezuela.
Si eso no bastara, los bolivarianos podrían recibir apoyo logístico de China y Rusia, especialmente de esta última, que desarrolló una cooperación militar estrecha con Venezuela.
Además de estas cuestiones militares operativas, pesan también contra una intervención militar, especialmente contra una invasión por tierra, la falta de apoyo político internacional. El Grupo de Lima, que congrega la derecha sudamericana y los satélites de EEUU en la región, rechaza la escalada militar, aunque apoya entusiastamente la guerra híbrida contra Venezuela. Los europeos también prefieren apostar sólo a la guerra híbrida.
Pero eso significa decir que la transformación de la guerra híbrida en guerra convencional está descartada?
No, no lo está.
A medida que la «solución Guaidó» fracasa miserablemente y no se invierte en una solución negociada y pacífica, crece la impaciencia y el descontento de los neocons liderados por John Bolton. Hay que considerar que Bolton es un sujeto muy peligroso e influyente, que tiene un largo e inquietante histórico de manipulación de informaciones para hacer prevalecer sus tesis.
Parte de grupos ligados a él, dieron a conocer la cretina «información» de que los generales venezolanos serían controlados por «agentes cubanos», repetida por oligofrénicos de nuestra prensa conservadora. El objetivo de Bolton es el lobby anticastrista, de enorme influencia y Washington y decisivo en el voto latino en Estados Unidos.
Trump, aunque reticente a aprobar cualquier intervención militar, confía mucho en Bolton y lo encargó de cuidar del tema.
El presidente de America First y el resto no quiere involucrarse en una guerra que no podría ganar a corto plazo, pero también sabe que el actual escenario de fracaso y humillación lo está desgastando ante el electorado conservador.
En la persistencia crónica de ese escenario de impasse humillante, es posible que se opte por una intervención militar restringida a algunos bombardeos punitivos contra objetivos militares y políticos seleccionados.
Desde el punto de vista logístico y militar, esta sería una alternativa viable. Venezuela está muy cerca de Estados Unidos. Además, Estados Unidos tiene dos grandes bases militares muy próximas al territorio de Venezuela: Guantánamo (Cuba) y Soto Cano (Honduras). Estados Unidos tampoco tendría grandes dificultades en usar instalaciones en Panamá, Colombia o, quizás, hasta en Brasil. El desplazamiento de una buena fuerza naval hasta la costa de Venezuela también podría darse de forma muy rápida.

La capacidad de Venezuela de oponerse a tal ataque es limitada, incluso con sus Sukhois SU-30 y sus misiles S-300. El poder de los misiles Cruise y de los aviones con tecnología stealth es abrumador. Además, Venezuela no tiene experiencia en guerra electrónica. Una vez destruido el sistema de comunicación militar, poca cosa podrá hacerse.

La decisión de hacer o no un ataque de ese tipo dependerá de la evolución de las condiciones internas en Venezuela y de los efectos esperados en los electores de Trump. Si el impasse político persiste, si abren fisuras en las fuerzas venezolanas y las condiciones económicas continúan deteriorándose, y si los electores conservadores de EEUU empiezan a ver con buenos ojos una acción más firme, la hipótesis de una intervención militar restringida, sin tropas en tierra, puede no sólo hacerse factible, sino deseable.

Bastaría preparar el terreno con una operación de falsa bandera, que resultara en muertos y heridos atribuibles al «dictador» Maduro, para que tal acción pueda ser «justificada». Otra hipótesis, como aclara el patético títere Guaidó, sería el parlamento venezolano invitando a los estadounidenses a destruir a Venezuela.

En cualquier caso, sería una apuesta de alto riesgo. Pero no se debe despreciar la crueldad y la truculencia del Imperio y de la derecha venezolana. Para asegurar sus intereses, el gobierno de Estados Unidos no se preocupa de destruir países y matar a millones de personas, siempre y cuando no sean vidas norteamericanas. Irak, Afganistán, Libia y Siria fueron destruidos, millones de vidas fueron perdidas, segadas, directa o indirectamente, por la guerra.

Algunos argumentan que, en América Latina, habría mayores frenos para acciones como éstas, dada la existencia de una gran población de origen latino en Estados Unidos, pero, ante el total desprecio demostrado por Trump ante el sufrimiento de inmigrantes latinoamericanos, no es prudente suponer que la actual administración de EEUU se guiará, en el caso de Venezuela, por principios humanistas y racionalidad.

El riesgo de una escalada militar, que pueda conducir a Venezuela a una guerra civil prolongada es, por lo tanto, real.

En otros tiempos, Brasil lideraría toda América Latina contra esa locura. Ahora, sin embargo, somos un paisano sumiso, que late continencia, incluso literalmente, para gente insana como Bolton.

Bolsonaro abrió las puertas para la barbarie no sólo en Brasil, sino en toda nuestra región.

Oscar Wilde afirmó que Estados Unidos era el único país que pasó de la barbarie hacia la decadencia sin pasar por la fase histórica de la civilización.

El Brasil de los capitanes y astrólogos reúne, en una sola fase histórica, decadencia y barbarie.

Declaración contra imposición de “Ley Garrote” de EE.UU.

Por Brigada Médica Cubana en Gambia 
portada HB razones
El gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, activó el Título III de la Ley Helms-Burton, siendo esta otra de las medidas hostiles puestas en práctica desde el 1 de enero de 1959 hasta la actualidad, y que tiene como propósito asfixiar económicamente y destruir a la invencible Revolución Cubana.
También amenazó el pasado martes a Cuba con implementar un “embargo total y completo”, junto con las sanciones de más alto nivel, si nuestro país no retiraba supuestas “tropas” y “milicias” de Venezuela.
El mundo hoy, más que nunca, corre peligro ante los intentos del imperio de extender su dictadura, utilizando cobardes métodos como el chantaje, la mentira, la manipulación política y la guerra no convencional.

Nuestro país no tiene tropas en la Patria de Bolívar y Chávez, por lo que no podemos retirar tropas que no existen.
La Brigada Médica Cubana en la Gambia, junto al pueblo de Cuba, rechaza la Ley Helms-Burton en su totalidad, como también condena los cobardes métodos que utiliza el gobierno de Estados Unidos para destruir a nuestra Revolución y atacar la soberanía de terceros países.
Sesenta años han transcurrido desde la entrada triunfante de Fidel a La Habana, y cada día vivido hasta hoy lo hemos convertido en victoria.
Lo inaceptable para el imperialismo es que frente a sus propias narices un pueblo heroico y lleno de convicciones haya sido capaz de hacer una Revolución Socialista, y mantenerla hasta nuestros días, pese a los diversos intentos de Washington de desestabilizar a un pueblo entero que hace cientos de años tomó la decisión que sin libertad no había Revolución posible.
Cuba no claudicará jamás, como tampoco renunciaremos a las conquistas alcanzadas, porque hoy tenemos una Revolución Socialista, y estamos dispuestos a defenderla al precio de cualquier sacrifico.
Nuestro pueblo marchará unido una vez más como siempre lo ha hecho, y no dejaremos de apoyar a la hermana República Bolivariana de Venezuela, pese a las amenazas de imponer a nuestro país un “embargo total y completo”.
Como expresó nuestro presidente Miguel Días Canel:
“No hay fuerza, amenaza o bloqueo que pueda apartarnos de nuestros principios solidarios, internacionalistas, latinoamericanistas, bolivarianos y martianos”.
Del monstruo conocemos sus entrañas, pero nuestra honda es la de David.
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Abajo la Ley Helms-Burton!
¡Viva el Partido Comunista de Cuba!
¡Abajo el imperialismo!
¡Socialismo o Muerte!
¡Patria o Muerte!
¡VENCEREMOS!
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...Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado. Rubén Martínez Villena

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